Me jubile a los 24 años del torneo de las responsabilidades y reglas sociales.

Tenía el equipo completo bien entrenado para competir en la liga de la ingeniería. Al arquero no se le escapaba ningún choice capcioso, los laterales que marcaban de cerca cada matriz algebraica y los centrales eran una barrera ante las amenazas del CBC y la Universidad Pública. Los de la banda eran los más rápidos para tomar apuntes y los delanteros con la habilidad para gambetear toda ecuación química y matemática y el 9 de área, siempre ubicado en el lugar indicado para rematar el parcial con un aprobado por goleada jugando por promoción el ascenso. El 5, dt, capitán y cerebro del equipo se encargaba de tomar todas las decisiones, sabía distribuir toda la información y cómo ahorrar energía para llegar al final del partido sobrados. Era el motivador, el líder y guía que llevaría al equipo a la Champions League Empresarial para llevar «la buena vida».

Luego de unos torneos exitosos y trofeos este gran ordenador neuronal se empezó a sentir incómodo en la comodidad, aunque veía al equipo sólido y motivado, se empezó a preguntar si ese era el torneo de vida y el deporte al que quería jugar, nunca antes lo había hecho. De a poco con replanteos, cambios y pruebas empezó a averiguar por otras alternativas. Todas daban miedo. El interés se paso hacia un torneo jugado en otra liga, una casi desconocida jugada por pocos, más insegura y llena de incertidumbres. No tenía reglas, más bien cada jugador elegía y creaba las suyas y lo peor de todo, partidos del momento, sin planificación previa, sin saber si mañana se jugará o no. 

De a poco la pelota perseguida dejó de tener el logo de un título y un sello para parecerse más al planeta Tierra. Ya no soñaba con el título, la casa y la familia. Todo anhelo se dirigía a conocer la playa, la montaña y la Selva. Prefería que el papel sea una pasaje hacia un nuevo destino del mundo a conocer, libre de ataduras y responsabilidades.

Lleno de miedos el 5 se liberó de casi todas las estructuras y renunció al torneo jugado por la mayoría para inscribir al equipo a la Liga del Mundo en la vive feliz, inspirado, libre y conectado con todos sus sentimientos.

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