QUIÉNES SOMOS

Soy Micaela Meriggi. Nací el 27 de junio de 1997. ¿Sería desde ese momento que en mis planes estaba viajar?. No sé exactamente desde cuando ese sueño estaba en mi cabeza, lo que si se es que desde muy chiquita me asombraba cada lugar que conocía,miraba todos los programas de viaje,quería que esa sea mi vida, solo me faltaba empezar, mi cabeza sin darme cuenta lo posponía, siempre algo era más “importante”,¿Acaso hay algo más importante que tu sueño?

No fue fácil, implicaba realizar grandes cambios en mi vida,en mi entorno, significaba arriesgarse,pero cuando un sueño está de por medio todo lo puede.

¿De dónde soy? Bueno hoy considero que soy parte del mundo, que esta elección me llevó a vivir en distintos lugares, paisajes, culturas, hasta sentir que era parte del lugar. Anteriormente a que todo esto sucediera, hasta los 17 años viví en Tornquist, cuando conozco a alguien y me preguntan de dónde soy aclaro que es un pueblito que queda al sur de la provincia de Buenos Aires, muchos me cuentan su historia de su paso por el lugar y a mi me trae el recuerdo de donde me crié y viví la gran parte de mi vida, cuando termine el secundario, me mude a Bahía Blanca a empezar con mis estudios universitarios, ya hacía tiempo lo tenía decidido y empecé a estudiar Contador Público, hoy en día creo que mi sueño en ese momento se escondía, ¿Dónde se escondía? En la barrera más peligrosa y difícil de pasar, en la de los “Mandatos Sociales”, “tenía que estudiar”,la carrera me gustaba, mi vida también, las personas que conocí y los momentos que viví en todo ese camino fueron increíbles, todo eso sigue siendo parte de mi, pero había algo que seguía sin completarme, algo me faltaba, un examen aprobado no era suficiente, mi felicidad no estaba en esa materia que pasaba y creía que no iba a poder vivir solamente ejerciendo mi carrera, quería realmente vivir mi vida. 

Mi herramienta más importante fue empezar a preguntarme, una herramienta que hoy la sigo usando, hacerme preguntas invitan a conocerme cada día, y sobre todo a no tenerle miedo a las respuestas, teniendo en cuenta que podemos modificarlas cuantas veces queramos, siempre y cuando sean verdaderas, aunque lo queramos ocultar parece que tenemos un sensor que nos marca si esa respuesta es verdadera o no, y si no lo es, todo a nuestro alrededor se desmorona.

Finalmente ya en los últimos pasos de mi carrera decidí empezar a viajar. ¿Y qué pasó? Obviamente que la barrera de “mandatos sociales” empezó a aparecer nuevamente, surgieron miles de preguntas por parte de todas las personas que me rodeaban ¿A un paso de terminar la carrera vas a dejarla? ¿Pero después la vas a terminar? ¿Vas a vivir viajando? ¿Y si te arrepentis? y las preguntas siguieron pero más fuertes fueron las mías,con más fuerza me pregunté y me respondí que quería.

Sentía que el mundo me estaba esperando para que lo conozca, sentía que por ahí iba, que quería vivir toda mi vida descubriendo y principalmente descubriéndome.

Es increíble la cantidad de cosas que se pueden vivir en un año, en un día, o tan solo en horas. De a poco empecé a sentir que realmente estaba viviendo la vida, como si hubiese estado todos esos años de mi vida esperando a que este momento llegara.

Empecé a cruzarme con varios viajeros, empezamos a intercambiar nuestras historias, a muchos nos había costado empezar, implica dejar un mundo lleno de confort, un mundo en el que tenemos todo planeado y organizado para realmente lograr abrirnos a un mundo lleno de incertidumbre, y todo lo demás se vuelve pequeño, nos hacemos inmensos, y eso es lo que me mueve, sentir que todo lo que sueño se va dando.

De a poco mi historia se sigue escribiendo, y les aseguró que cada capítulo tiene su aventura y cada uno de ellos me dejaron un aprendizaje, de esos aprendizaje que se impregnan en mi para toda la vida.

Soy Matías Vicentín. Nací en General Villegas, Buenos Aires, Argentina, un pueblito de poco más de 20 mil habitantes, uno de esos que todos nos conocemos entre todos.

Somos 8 hermanos, 5 mujeres y 3 varones. Dos se quedaron en el pueblo, el resto nos fuimos a vivir a Capital Federal a buscar herramientas profesionales, o creyendo que la vida iba casi solo de eso. Allá viví 7 años, aprendí muchísimo, conocí más, me transformé aún más. Y como no va a ser así, me fui al otro extremo, a vivir a una ciudad de caos, de la tranquilidad al caos. Creía que era mi lugar con mi gente y mis cosas. Pero otro día, en medio de esos años de auto indagaciones y de estar muchas horas conmigo mismo, luego de decisiones, elecciones y muchos cambios, viajé, y lo hice a la montaña sin ser consciente de lo que me esperaba. Allí, entre mates, lagos, gigantes y caminatas encontré el equilibrio, mejor dicho, mi equilibrio. Empecé a ser auténtico, a desafiar todo lo heredado y aprendido, y me abrí a un mundo desconocido, a un nuevo mundo que me despertó, que me conectó con lo más profundo.

Luego de experimentar esas sensaciones, emociones, libertad absoluta decidí de a poquito entregar mi vida a la montaña, aún viviendo de la misma manera. Arranqué con un poco de estudios del tema en medio de la ciudad, todavía no estaba preparado para soltarla con todo lo que conllevaba, mis hermanos, amigos, mi vida hasta ahora conocida. Hasta que un día, otra vez entre mates, pasto, árboles y lagunas, decidí renunciar a toda esa vida de ritmo de ciudad, de ataduras, consumos y seguridad, me desaté, corté la cuerda, y me compré un pasaje sin regreso a Nueva Zelanda dispuesto a vivir lo que el mundo me brinde. Allí me conocí nuevamente, viajando, admirando, un niño, sin tiempos ni exigencias, y ese condimento de estar todo el tiempo en un entorno nuevo y desconocido conectando con personas increíbles, otro idioma, otra cultura en el mismo mundo.

Y así, de a poco aprendo a vivir en lo incierto, a un nuevo ritmo, adaptándome a cada entorno y a un nuevo estilo de vida. Una vida de búsqueda eterna y movimiento constante, que hoy sin dudas, sigo eligiendo.

Ahora sí, viajes, montañas, personas, aventuras, sin estar atado, suena mejor no?

Y aquí lo quiero plasmar y compartir: cómo y para qué lo vivo, con quién y enseñarles si puedo, todo lo que voy aprendiendo en el camino.